Por Russell Gutiérrez
Los pronósticos se hacen en base a elementos como los jugadores que participarán en un partido, sus habilidades y ciertamente la historia. Hay otros como las condiciones del clima, la presión existente y la suerte... aunque muchos no crean en ella. Sin embargo, esos elementos no son infalibles. Si lo fueran el deporte no tendría chiste. Sería monótono. Sabemos que muchos de los momentos más espectaculares en cualquier competencia se han dado cuando el supuesto pequeño le gana al grande, al seguro. Si lo duda pregúntenle a los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Este miércoles en la Serie del Caribe jugaron dos amplios favoritos antes dos víctimas seguras... pero éstas se alzaron con triunfos que llevaron las emociones y los sentimientos a diferentes niveles, que los transportaron por diversos escenarios. El sólo triunfo de estos equipos fue una sorpresa, hay que decirlo así. Los ganadores hicieron lo que sabíamos podían hacer pero que no habían demostrado.
México, como comenté al término del juego, triunfó de manera dramática pero no por ello menos notable ante un enemigo que lucía superior, muy superior. Licey invicto contra Obregón que no sólo no había ganado sino que se había visto francamente mal. Pero Yaquis ganó gracias a que nunca dejó de pelear y a que contó con el gran bateo de Saucedo y las agallas en la parte final de Figueroa, un abridor guerrero que no dudó en relevar. México aprovechó un par de pecados y ahora sí sacaron ventaja. Bien.
Los pronósticos se hacen en base a elementos como los jugadores que participarán en un partido, sus habilidades y ciertamente la historia. Hay otros como las condiciones del clima, la presión existente y la suerte... aunque muchos no crean en ella. Sin embargo, esos elementos no son infalibles. Si lo fueran el deporte no tendría chiste. Sería monótono. Sabemos que muchos de los momentos más espectaculares en cualquier competencia se han dado cuando el supuesto pequeño le gana al grande, al seguro. Si lo duda pregúntenle a los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Este miércoles en la Serie del Caribe jugaron dos amplios favoritos antes dos víctimas seguras... pero éstas se alzaron con triunfos que llevaron las emociones y los sentimientos a diferentes niveles, que los transportaron por diversos escenarios. El sólo triunfo de estos equipos fue una sorpresa, hay que decirlo así. Los ganadores hicieron lo que sabíamos podían hacer pero que no habían demostrado.
México, como comenté al término del juego, triunfó de manera dramática pero no por ello menos notable ante un enemigo que lucía superior, muy superior. Licey invicto contra Obregón que no sólo no había ganado sino que se había visto francamente mal. Pero Yaquis ganó gracias a que nunca dejó de pelear y a que contó con el gran bateo de Saucedo y las agallas en la parte final de Figueroa, un abridor guerrero que no dudó en relevar. México aprovechó un par de pecados y ahora sí sacaron ventaja. Bien.
Eso abrió el escenario en el que Cibao, en el segundo turno, con toda su gama de estrellas le ganara a Aragua, un equipo ya sin aspiraciones de ser campeón. Más aún, los dominicanos sorprendieron a propios y extraños al llamar de su casa a uno de sus mejores lanzadores: Bartolo Colón, un estelar que por ahora anda en busca de una oportunidad para regresar a las Ligas Mayores. Se dice que Houston lo quiere.
Sin embargo, los venezonalos jugaron sin complejos. No les importó ni Colón ni nada. Salieron con todo y finalmente ganaron. Si el resultado fue sorpresivo más aún lo fue la manera en la que lo consiguieron con una pizarra de 8x5 que llegó a estar 8x1 hasta que los de casa apretaron las acciones en la octava tanda. Fue un éxito contundente con todo y la enorma cantidad de estrellas, de talento, con el que cuentan los campeones de la República Dominicana.
Lo anterior sólo nos demuestra que las estadísticas sólo sirven para tener un panorama más amplio de las posibilidades, pero de ninguna manera para asegurar un resultado. Así como dije de México también hay que comentar de los venezonalos que tienen buen material humano disponible. Ya la primera vez en la que se había medido al Cibao las Aguilas sufrieron para ganar 3x1 en un juego en el que los Tigres de Aragua tuvieron muchas oportunidades y las dejaron pasar. No fue fácil.
Entonces el escenario cambió. Ahora lo que se vislumbraba tras el triunfo de México como un juego final por el título entre Tigres de Licey y Aguilas de Cibao desapareció. Ahora la situación es que Licey tiene dos oportunidades de ser campeón. Si gana lógicamente amarra el título pero si pierde entonces se tendría que definir el campeonato en un partido de desempate el viernes.
La moneda está aún en el aire, pero qué bueno que la emoción llegará hasta el final y que, por lo que volvimos a comprobar, no hay en el deporte nada que se pueda dar por seguro. Los juegos hay que ganarlos en el terreno. Pelearlos hasta la última pitcheda como México y jugarlos con la determinación de Venezuela.
Por cierto, la actuación de Bartolo Colón fue de 4 1/3 con dos carreras admitidas, 5 hits y 2 ponches.
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