lunes, 25 de febrero de 2008

LO BUENO, LO MALO Y LO FEO DEL TRIUNFO DE LA SELECCIÓN EN MÉRIDA

Por Russell Gutíérrez
La Selección venció a los Leones 2x0 en el tan esperado, al menos así se vislumbraba, juego de preparación en el Kukulcán. Sin embargo el estadio no se llenó y siento de alguna manera que la gente no salió del todo contenta. Así lo vi y así me lo hicieron saber varios espectadores. Para mí de ninguna manera fue un mal partido considerando de lo que se trataba pero pienso que se levantó una expectativa por encima de lo que fue. Ahí estuvo el detalle. Hubo cosas que a muchos no gustaron y seguro desde su perspectiva tienen razón. La cosa es la perspectiva que se generó.

EL PÚBLICO Y EL HOMENAJE A RICALDE

El público empezó muy participativo durante la presentación de los peloteros pero se fue apagando. Incluso el homenaje a Gustavo Ricalde (que consistió sólo en la develación de una pintura, la lectura de un pensamiento y un minuto de silencio) fue muchos menos emotivo que el momento que se vivió horas antes en la reunión de directivos de la Liga y en el que estuvo la familia del extinto directivo. En esa comida privada hablaron Gabriel Escalante, presidente los Piratas, en representación de los dueños; el presidente de la Liga, Plinio Escalante; y se presentó el video que será transmitido en los estadios el día de la inauguración de la temporada. Sin duda había menos gente pero fue mucho más emotivo. Sinceramente creo que Ricalde merecía algo más cálido. Mucho más cálido. Por ejemplo, un minuto se aplausos no de silencio. Lo merecía y aún así siento que hubiera sido poco. Pero la ovación no surgió, no se indujo, nadie se animó.

Como dije en los días previos, la gente estaba deseosa ver béisbol de nuevo y si el estadio no se llenó seguro fue porque muchos boletos no se pusieron, por parte de los patrocinadores, a la mano. El público había demostrado un interés fuera de lo normal para un juego de pretemporada.

JUEGO DE PRETEMPORADA

Pretemporada, eso fue lo que vimos. Como debía ser pero rodeado de un ambiente de “juego en serio” con transmisión por radio y TV y toda la cosa, con más de 8 mil personas en las gradas. Quizá muchos pensaron, posiblemente los medios ayudamos a que así fuera, que se jugaría a tope. Y aclaro que no culpo a alguien de no echarle ganas, sólo que todavía los peloteros no están a tope. Nada más.

Si el rival de los Leones hubiera sido otro seguro la expectativa hubiera sido menor. Sucede que al tratarse de la Selección, de lo mejor que hay en México, seguramente muchos esperaban un show al límite olvidando que para llegar a ese nivel aún hay que trabajar.

Hay que juzgar el partido en base a los parámetros que lo rodearon, no sólo por lo que se deseaba ver. Además, afortunadamente fue un duelo cerrado con dominio del pitcheo y algunos buenos lances. Lógicamente también con muchos cambios. La Selección y los Leones apenas llevan una semana de entrenamientos.

SELECCIONADO POR UN RATO

Todo lo anterior no justifica otras cosas. Que Yucatán diera “prestado” al pítcher Gary Espadas estuvo mal. Entiendo que José Tolentino a diferencia de Yucatán ha colocado a sus lanzadores más de una entrada en sus apariciones y así seguro los que lanzaron ayer no podían hacerlo hoy y que los que trabajaron hoy no podrán hacerlo este lunes ante Campeche. Lo entiendo. Hasta lo apruebo si se tratase de una simple práctica. Pero no en un juego “en forma”, por muy de pretemporada que se quiera. Jugar con la Selección, y más aún ante miles de espectadores en el estadio y a través de la TV, no es cuestión de préstamos. No debe ser como aquello de “Alcalde por un día”.

MOLESTIA DE UN COLEGA

El colega Gonzalo Alvarado estaba muy enojado porque durante el partido había lanzadores que corrían los por jardines como parte de su trabajo de entrenamiento. Entiendo a Chalo. A mi tampoco me gusta, menos cuando en teoría se ofrece un espectáculo. Siento que ese detalle lo hace menos. Sobre el particular hice mil corajes muchos años… hasta que noté que en partidos de pretemporada de las Grandes Ligas también sucedía. No quiero decir con esto que entonces está bien, sólo que si sucede allá donde son los genios del espectáculo, seguramente no cambiará. No estoy de acuerdo, sólo ya no hago coraje.

LA SELECCIÓN

Lo bueno es que ganaron. Sin embargo aún falta trabajo, sobre todo en el bateo. El sábado en Cancún ante Tigres sólo pegaron cinco hits e hicieron una carrera. Ahora conectaron cuatro, todos sencillos, y anotaron dos veces. En Cancún rodaron varias veces para dobleplay y aquí se repitió la historia tres veces. Ahora Tolentino fue más agresivo con un par de robos, pero ninguno se concretó. Hay que ensayar de todo. Correcto, el tiempo hará que las cosas funcionen. Los lanzadores se ven bien. Buena señal.

LOS LEONES

Destacó el primera base Fernando Valenzuela. Bateó un par de hits y lució con una buena atrapada que convirtió en dobleplay. El equipo en general bien, dentro de lo que se esperaba. Como se programó Lino Rivera no dio más de una entrada a sus lanzadores. Seguro que si alguien se complicaba sería removido en función de un determinado número de pitcheadas, aún sin terminar el inning.

ALGO MÁS

Se informó desde el inicio al público que se jugarían nueve entradas “completas”. Es decir, se batearía la parte baja de la novena sin importar que el triunfo estuviera decidido, como finalmente sucedió. Bien. Lo malo: como la Selección fue local la pizarra estaba al revés, sus carreras se anotaban en donde decía “Leones”. Un letrero, a la antigüita si quieren, hubiera estado mucho mejor.

CONCLUSIÓN

Una buena “práctica pública”. Fue lo que yo esperaba. Así son estos juegos. Son parte de un proceso para llegar al nivel que se espera de ambos equipos. Lo malo es que muchos aficionados no esperaban eso. Se generó una expectativa que fue lo que dejó inconformes a algunos. Como si me dijeran que voy a ver cantar a Luis Miguel en un ensayo y me molestara que fuera vestido en pants y repitiera cinco veces una misma canción. El problema sería que yo creyera, o que me dijeran, que lo voy a ver haciendo todo su show completo.

El resultado es lo de menos. Esperamos que ambos lleguen a tiempo a su mejor forma, sobre todo el bateo de la Selección. Sin embargo, hay que considerar que ahora están jugando en parque donde impera el pitcheo. Seguro cuando vayan a Arizona, ya con más días de trabajo, mostrarán otra cara. Alégrese raza, ya regresó el béisbol.

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