Russell Gutiérrez
México dio pelea al principio pero entre la “bola de homerun” de Oliver Pérez, las carreras que dejaron ir y fundamentalmente la calidad y variedad de armas de Corea simplemente cayeron ante un rival que fue mejor, 8x2, y este lunes se jugarán la vida ni más ni menos que ante Cuba. Muy complicado. No imposible. Sí excesivamente complicado.
No hay que darle muchas vueltas. México dejó escapar buenas oportunidades y eso no se permite ante rivales como Corea. Ellos por el contrario lucieron su béisbol de múltiples opciones, desde homeruns pasando por toques de bola y dobles robos para apoyar su muy buen pitcheo. Con todo eso terminaron colocándose a un paso de las semifinales. La diferencia de hits no fue mucha, 12 contra 9, y cada equipo cometió un error en momentos claves. Sólo que los asiáticos sí supieron aprovechar y México no. Hasta eso, ellos dejaron a ocho en base y los nuestros a 10… pero ganaron. Ellos dieron tres palos y México que se despachó con 12 en el Foro Sol para encabezar el Clásico simplemente nada. Ya habíamos comentado que los números del parque de la Ciudad de México había que considerarlos un espejismo, al menos en el aspecto de los cuadrangulares.
BOLA DE HOMERUN DE OLIVER
Lo de Oliver es preocupante. Me tocó verlo lanzar en su primera salida de la pretemporada con los Mets y se vio muy bien en un par de entradas. Sin embargo, ahora su situación no está nada bien. Su pelota vuela con terrorífica facilidad. Cinco homeruns en dos salidas y de remarcar los tres de este domingo en un escenario donde dicen que la bola no corre tanto. De miedo.
Pero no fue sólo eso. El relevo se desfondó, una vez más, al final. Los grandes toleteros tuvieron sus chances a la hora buena y nada. Ni Adrián González ni Jorge Cantú ni el Chato Vázquez. Nada. Dolorosa derrota aunque viendo las cosas con frialdad los coreanos eran los favoritos. No hay que buscarle más.
Claro que la cosa enoja a muchos porque sí se tuvieron las oportunidades y la historia en verdad pudo cambiar. Sólo que vino la gran diferencia de siempre: ganó el que aprovechó los detalles del partido.
Vinicio Castilla hizo movimientos. Entre ellos sacó a Miguel Ojeda, Oscar Robles y Karim García quienes habían lucido. No se trata de juzgar a toro pasado. Con lo que usó se estuvo en ventaja y se pudo hacer más. Se falló. Punto.
VIVIR O MORIR… ANTE CUBA
Este lunes ante Cuba debe lanzar Rodrigo López. Nada fácil. Nada. Los cubanos ya apalearon a los mexicanos en el Foro Sol en la primera ronda. Los nuestros buscarán dar la gran campanada dejando fuera a los de la isla bella. Favoritos ellos… aunque ya hemos visto muchas sorpresas en este Clásico. De nuevo lo mismo, no se pueden dar ventajas. Perder significa quedar fuera. México en 2006 se quedó en la segunda ronda aunque se dio el lujo de eliminar a Estados Unidos. Esa vez avanzaron a semifinales en aquel grupo justamente Japón y Corea.
ASIA AL FRENTE
Los equipos asiáticos juegan muy bien. No queda duda. Su nivel técnico es de llamar la atención. Ambos son muy serios aspirantes. Japón dio una clase de buen pitcheo comandados por el estelar ligamayorista Daisuke Matsuzaka para vencer a Cuba. Los antillanos perdieron apenas por primera vez en el torneo. Juego de muy alto nivel. Ahora sólo Puerto Rico está invicto. Japón jugará ante Corea el martes por el pase directo a semifinales. Quien pierda tendrá un segundo chance contra el ganador del juego México-Cuba.
EL CLASICO EN MIAMI
En Miami, ante una paupérrima entrada, Estados Unidos venció a Holanda y se mantuvo con vida. Los holandeses (no uso el término europeos porque hay demasiados de Curazao) quedaron eliminados pero dejaron muy buen sabor de boca. Se robaron el corazón de más de uno. Ahí queda el que hayan eliminado a Dominicana en la primera ronda.
En el Dophin Stadium con capacidad para más de 50 mil espectadores (y muchos más aún cuando se trata de fútbol americano) la mayor entrada en esta ronda fue de 30 mil, el sábado para ver a Estados Unidos ante Puerto Rico. Ese día Holanda y Venezuela llevaron 17 mil. Repito que el apoyo al equipo tentativamente local fue de verdad mínimo. En el partido dominical de los Estados Unidos fueron apenas 12 mil personas.
No sabemos porqué las Ligas Mayores decidieron jugar en Miami donde por muchas razones la gente asiste poco al estadio durante la temporada de los Marlins. El resultado ha sido muy malas asistencias. Y la poca gente que va no apoya al supuesto equipo de casa. Más bien van latinos siguiendo a sus países de origen. A los nortamericanos no les interesa el Clásico. Y aún así, siendo previsible la poca demanda, escogieron un estadio enorme, hecho para fútbol americano. Mala imagen ver el parque desierto.
En San Diego hubo mejores entradas, sin llenos pero con muchos inmigrantes apoyando a sus equipos. Obviamente había muchos mexicanos en el Petco Park.
¿Será que las Ligas Mayores llevaron los juegos a Miami porque a muchos de los peloteros que resultaran eliminados les quedaría más a mano para regresar a sus entrenamientos de Grandes Ligas, que es lo que en verdad interesa a los equipos? Vale la teoría si consideramos que lo lógico era ver jugar ahí a Estados Unidos, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico. Nada más saque cuentas la cantidad de peloteros que esos equipos aportan a las escuadras de ligamayoristas y cuyos clubes entrenan en esa zona floridana. En fin, los dominicanos les ayudaron porque ni siquiera llegaron a Miami. Ya todos ellos están todos de regreso tras su eliminación sorpresiva en la primera ronda.
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