Russell Gutiérrez
La Serie Mundial está empatada con el triunfo de Tampa 4x2 en lo que fue otro partido sumamente cerrado. Sencillo, la carrera del empate se quedó en la caja de bateo, igual que en el primer choque. Creo que esa será la tónica de esta confrontación que ahora, como diría Lino Rivera, es a ganar tres de cinco juegos con la ventaja para los Filis de que justamente tres serán en su parque pero teniendo los Rays a favor de que la parte definitoria pudiera quedar en terreno.
Ayer pareció que la inactividad de una semana no le pesó a los Filis. Quizá fue sólo una apreciación. Y no es que como los extremistas veamos todo del lado del ganador sino que sencillamente en los dos partidos la ofensiva de Filadelfia no ha producido a la hora cero. Todos sabemos que la inactividad afecta más a los bateadores que a los lanzadores pues mientras a estos viene bien el descanso de los brazos, aquellos simplemente pierden el ritmo. No afirmo que eso esté pasado, más aún porque los Filis sí batearon, de hecho lo hicieron más que los Rays. La cosa es que no han sido oportunos. Gran diferencia.
El miércoles Filadelfia dejó 11 corredores en base y ya decíamos que con ello complicaron un triunfo que pudo ser cómodo. Se notó menos porque ganaron. Ahora la derrota hizo más evidente el problema. En realidad tuvieron mucho más chance pero lo dejaron ir.
Cuando el pitcheo trabaja bien como lo hizo el de los Filis y su ofensiva embasa a su primer bateador seis veces, incluidas tres con dobles, sólo se puede esperar el triunfo. Pero no fue así. El problema fue que sólo anotaron dos carreras. No hay muchas explicaciones qué buscar.
Un ejemplo: el noveno bat Carlos Ruiz, en teoría el menos peligroso sin que esto signifique un out seguro, se embasó cuatro veces ¡abriendo la entrada!, dos con doble. Pero sólo anotó una vez. Un dato de por sí revelador y más aún si agregamos que la única vez que lo hizo fue por un error de la defensiva de Tampa y no gracias a sus compañeros.
Los Rays hicieron su chamba. La que conocen bien. Anotaron con el estilo que los llevó al éxito. Dos de sus carreras fueron remolcadas con rolas al cuadro y otra más entró con un perfecto toque de pelota, un squeeze play no suicida. Suficiente para ganar pese a batear dos hits menos que Filadelfia. Además todos sus imparables fueron sencillos en tanto los Filis pegaron tres dobles y un homerun. La diferencia se llama oportunidad. Los Rays anotaron en tres de las cuatro entradas en las que pegaron hits. Los Rays dejaron a cuatro en base y los Filis, otra vez, a 11.
La Serie Mundial está empatada con el triunfo de Tampa 4x2 en lo que fue otro partido sumamente cerrado. Sencillo, la carrera del empate se quedó en la caja de bateo, igual que en el primer choque. Creo que esa será la tónica de esta confrontación que ahora, como diría Lino Rivera, es a ganar tres de cinco juegos con la ventaja para los Filis de que justamente tres serán en su parque pero teniendo los Rays a favor de que la parte definitoria pudiera quedar en terreno.
Ayer pareció que la inactividad de una semana no le pesó a los Filis. Quizá fue sólo una apreciación. Y no es que como los extremistas veamos todo del lado del ganador sino que sencillamente en los dos partidos la ofensiva de Filadelfia no ha producido a la hora cero. Todos sabemos que la inactividad afecta más a los bateadores que a los lanzadores pues mientras a estos viene bien el descanso de los brazos, aquellos simplemente pierden el ritmo. No afirmo que eso esté pasado, más aún porque los Filis sí batearon, de hecho lo hicieron más que los Rays. La cosa es que no han sido oportunos. Gran diferencia.
El miércoles Filadelfia dejó 11 corredores en base y ya decíamos que con ello complicaron un triunfo que pudo ser cómodo. Se notó menos porque ganaron. Ahora la derrota hizo más evidente el problema. En realidad tuvieron mucho más chance pero lo dejaron ir.
Cuando el pitcheo trabaja bien como lo hizo el de los Filis y su ofensiva embasa a su primer bateador seis veces, incluidas tres con dobles, sólo se puede esperar el triunfo. Pero no fue así. El problema fue que sólo anotaron dos carreras. No hay muchas explicaciones qué buscar.
Un ejemplo: el noveno bat Carlos Ruiz, en teoría el menos peligroso sin que esto signifique un out seguro, se embasó cuatro veces ¡abriendo la entrada!, dos con doble. Pero sólo anotó una vez. Un dato de por sí revelador y más aún si agregamos que la única vez que lo hizo fue por un error de la defensiva de Tampa y no gracias a sus compañeros.
Los Rays hicieron su chamba. La que conocen bien. Anotaron con el estilo que los llevó al éxito. Dos de sus carreras fueron remolcadas con rolas al cuadro y otra más entró con un perfecto toque de pelota, un squeeze play no suicida. Suficiente para ganar pese a batear dos hits menos que Filadelfia. Además todos sus imparables fueron sencillos en tanto los Filis pegaron tres dobles y un homerun. La diferencia se llama oportunidad. Los Rays anotaron en tres de las cuatro entradas en las que pegaron hits. Los Rays dejaron a cuatro en base y los Filis, otra vez, a 11.
Buen juego en el que de nuevo el pitcheo, de ambos lados, estuvo bien. Así son los partidos que nos gustan. Por ahora la serie ha sido pareja pero con más oportunidades para Filadelfia. Ya veremos qué pasa al reanudar acciones el sábado en la casa de los Filis.
La gente de Charlie Manuel ya sabe qué debe corregir. Pero hay que darle mérito a Tampa. Ha sido una constante en los play offs que su pitcheo salga avante de situaciones complicadas. No olvidemos que Boston también tuvo muchos chances pero fue controlado a la hora cero. No le echemos toda la leña a la ofensiva, mejor consideremos en forma seria que no es obra de la casualidad y que el pitcheo de los floridanos sabe fajase cuando la lumbre empieza a chamuscarlos.
Escríbanme a temaspeloteros@gmail.com
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