Russell Gutiérrez
Más dramático no pudo ser. Las Medias Blancas ganaron el derecho de estar en los play offs como se ganan los grandes duelos: con pitcheo. Pero como enfrente también lo hubo el juego sólo podía decidirse como se resuelven esas grandes batallas: con un gran batazo. Sólo uno. Suficiente. Y fue suficiente porque el tercer elemento del béisbol apareció: la defensiva. Una jugada de oro evitó la carrera de Minnesota. No hay que ser genio. Cuando se conjugan pitcheo, ofensiva oportuna y defensiva, en ese orden, sólo hay un resultado posible, la victoria.
Los calificativos sobran. Usarlos sería redundar. El score lo dice todo ¡1×0! Tres nombres a destacar: John Danks, Jim Thome y A.J. Pierzinsky.
Danks lanzó como maestro. Para mí fue el héroe principal. Labor de 2 míseros hits en 8 entradas con 4 ponches y 3 bases. Tremendo. Curiosamente Danks dio base a su primer enemigo. Mal inicio y final soñado. Luego, Bobby Jenks entró a despachar la novena, ya con ventaja, y lo hizo en tres bateadores. Listo. Minnesota no podía ganar porque no pudo batear. Dos hits no alcanzan para ello. Ni sombra de la barrida que le dieron a Chicago hace unos días en Minnesota. La historia fue diferente ahora.
Obviamente no fue fácil para los Medias Blancas porque enfrente Nick Balckburn lanzó también muy bien. Apenas admitió 4 hits en 6 1/3 entradas. Un panorámico, grosero, homerun de Thome, por todo el jardín central en la séptima (el inning de la suerte para los cabaleros), escribió la historia. Como dicen los de la vieja guardia, los grandes duelos de pitcheo se deciden con un gran batazo o con un error. Fue lo primero y vaya que fue grande.
El guión pudo ser diferente pero los Twins no pudieron tomar ventaja. No los dejaron. En la quinta Michael Cuddayer trató de anotar en pisa y corre con un elevado corto de Brendan Harris pero Ken Griffey Jr atrapó el fly y tiró al catcher Pierzynski quien capturó la bola de un bote corto, ya con el corredor resoplándole en la cara, y lo tocó a la pasada aguantando el choque sin soltar la pelota. Vaya concentración.
Aunque hay una enorme rivalidad en la ciudad, hoy Chicago puede presumir a sus dos líderes. Los Cachorros, monarcas de la división central de la Liga Nacional, y los Medias Blancas, del mismo sector pero de la Americana. Nueva York ha de tener envidia de la buena.
Este miércoles ya arrancan los play offs. A las 14:30 hrs. (tiempo de Mérida) Milwaukee visita a Filadelfia, a las 17:30 los Dodgers a los Cachorros y a las 21:00 Boston a los Angels. El jueves los Medias Blancas visitan a Tampa.
Sigo creyendo que los Rays deben avanzar a la final de la Americana pero… Chicago jugó partido de vida o muerte el domingo, ante Cleveland, y ganó. Otro igual el lunes y venció a Detroit. Este martes fue sobre Minnesota. Parece que tienen más vidas que un gato. Habrá que ver hasta dónde alcanza la magia.
Escríbanme a temaspeloteros@gmail.com
Más dramático no pudo ser. Las Medias Blancas ganaron el derecho de estar en los play offs como se ganan los grandes duelos: con pitcheo. Pero como enfrente también lo hubo el juego sólo podía decidirse como se resuelven esas grandes batallas: con un gran batazo. Sólo uno. Suficiente. Y fue suficiente porque el tercer elemento del béisbol apareció: la defensiva. Una jugada de oro evitó la carrera de Minnesota. No hay que ser genio. Cuando se conjugan pitcheo, ofensiva oportuna y defensiva, en ese orden, sólo hay un resultado posible, la victoria.
Los calificativos sobran. Usarlos sería redundar. El score lo dice todo ¡1×0! Tres nombres a destacar: John Danks, Jim Thome y A.J. Pierzinsky.
Danks lanzó como maestro. Para mí fue el héroe principal. Labor de 2 míseros hits en 8 entradas con 4 ponches y 3 bases. Tremendo. Curiosamente Danks dio base a su primer enemigo. Mal inicio y final soñado. Luego, Bobby Jenks entró a despachar la novena, ya con ventaja, y lo hizo en tres bateadores. Listo. Minnesota no podía ganar porque no pudo batear. Dos hits no alcanzan para ello. Ni sombra de la barrida que le dieron a Chicago hace unos días en Minnesota. La historia fue diferente ahora.
Obviamente no fue fácil para los Medias Blancas porque enfrente Nick Balckburn lanzó también muy bien. Apenas admitió 4 hits en 6 1/3 entradas. Un panorámico, grosero, homerun de Thome, por todo el jardín central en la séptima (el inning de la suerte para los cabaleros), escribió la historia. Como dicen los de la vieja guardia, los grandes duelos de pitcheo se deciden con un gran batazo o con un error. Fue lo primero y vaya que fue grande.
El guión pudo ser diferente pero los Twins no pudieron tomar ventaja. No los dejaron. En la quinta Michael Cuddayer trató de anotar en pisa y corre con un elevado corto de Brendan Harris pero Ken Griffey Jr atrapó el fly y tiró al catcher Pierzynski quien capturó la bola de un bote corto, ya con el corredor resoplándole en la cara, y lo tocó a la pasada aguantando el choque sin soltar la pelota. Vaya concentración.
Aunque hay una enorme rivalidad en la ciudad, hoy Chicago puede presumir a sus dos líderes. Los Cachorros, monarcas de la división central de la Liga Nacional, y los Medias Blancas, del mismo sector pero de la Americana. Nueva York ha de tener envidia de la buena.
Este miércoles ya arrancan los play offs. A las 14:30 hrs. (tiempo de Mérida) Milwaukee visita a Filadelfia, a las 17:30 los Dodgers a los Cachorros y a las 21:00 Boston a los Angels. El jueves los Medias Blancas visitan a Tampa.
Sigo creyendo que los Rays deben avanzar a la final de la Americana pero… Chicago jugó partido de vida o muerte el domingo, ante Cleveland, y ganó. Otro igual el lunes y venció a Detroit. Este martes fue sobre Minnesota. Parece que tienen más vidas que un gato. Habrá que ver hasta dónde alcanza la magia.
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