Queridos amigos, en esta ocasión les comparto un trabajo que no es mío. Es el análisis de un FIEL SEGUIDOR de los Leones, el paisano yucateco JOSUÉ MUTUL quien vive en Oaxaca pero que SIEMPRE está al pendiente de su equipo al que sigue a través de nuestras transmisiones radiofónicas y de todos los medios disponibles. Sus puntos de vista me parecen de gran interés ya que de alguna forma reflejan la opinión del aficionado comprometido con su equipo. Seguro habrá otras opiniones, en diferentes tonos, pero con la misma devoción y amor por su equipo. NADIE está cómodo entre la fanaticada por lo que pasó en este 2014... El equipo quedó a deber y eso a calado en el ánimo de la tropa como consecuencia de la desafortunada seguidilla de los malos resultados de años anteriores...
Sin más, agradezco a Josué compartir conmigo y con ustedes estas opiniones pero más allá agradezco su amistad y las atenciones para conmigo cada vez que voy con las fieras a Oaxaca.
¿QUÉ SUCEDIÓ CON LOS LEONES 2014?
Por Josué Mutul
Con gran ilusión esperábamos la temporada 2014, la gran afición yucateca teníamos la convicción que esta iba a ser una temporada totalmente diferente. No sólo porque se confirmaba la compra del club por parte de los hermanos Juan José y Erick Arellano; sino que además empezaron a sonar extraordinarias contrataciones. Nombres como: Jonathan Castellanos, Carlos Valencia, Iván Araujo, Ricardo Serrano, y la inclusión de extranjeros como Luís Fonseca, René Reyes, Luís Vizcaíno y Ricardo Gómez; además de contar con el plus de tener a Matías Carrillo como mánager, quien venía de ser campeón con Naranjeros de Hermosillo en la Liga Mexicana del Pacífico y en la serie del Caribe. En fin, había gran expectación para la edición 2014 del club Leones de Yucatán.
En el papel parecía un equipo de ensueño, de hecho muchos lo catalogaban como uno de los favoritos. Con un picheo abridor sólido, y con un bullpen que daba toda la confianza al abridor de mantener la ventaja y por ende el triunfo. El bateo se veía de miedo, pues además de las inclusiones de los refuerzos, ya se contaba con bats de poder como el de Roberto Saucedo y Fernando Valenzuela Jr. Además también lucía muy bien el cuerpo técnico del equipo, en donde había gente de mucha experiencia. En fin, se podía ver un equipo balanceado y con grandes posibilidades de no sólo pensar en que estarían en el playoff sino que estarían peleando por el campeonato de la liga. Ya estaban todos los ingredientes listos para un gran banquete, no obstante, algo saló ese suculento manjar que la afición esperaba. Fue una temporada sui géneris por los siguientes aspectos:
El inició fue ¡desastroso! nunca imaginamos ver a este “súper equipo” iniciar y estar por más de 100 días en el sótano de la Zona Sur. Al principio ni el bateo ni el pitcheo funcionaban, pero conforme pasaban los juegos parecía no poder conjuntarse nada, pues cuando el picheo lucía el bateo no más no se daba, cuando el bateo despertaba el picheo se caía, y cuando el pitcheo y el bateo se podían conjuntar, no faltaban los errores defensivos. Parecía que nada le salía a este equipo que comenzó a caer en la desesperación. Empezaban a fallar a la hora decisiva, prueba de ello es la gran cantidad de juegos que perdieron por diferencia de 2 o una mísera carrera.
Tras la salida de Matías Carrillo, después de una gira desastrosa por Saltillo y Aguascalientes (ya no dirigió en esa segunda serie), regresaban al Kukulcán con nuevo mánager. Parecía que daban signos de recuperación, tras barrer a los Diablos Rojos del México y ganar la serie a los Toros de Tijuana parecía que todo iba en plena mejoría, no obstante después de esas extraordinarias series en casa los Leones volvieron a las andadas en su gira por Puebla y Oaxaca (no pudieron ganar ningún juego en territorio Zapoteca), fue un balde de agua fría para la afición, aunque aún teníamos la firme esperanza que había tiempo suficiente para que el equipo comenzara a enderezar el camino. Sin embargo, el equipo seguía de capa caída, pues fueron barridos por Delfines y Tigres respectivamente, 3 barridas consecutivas, ya hablaba de un equipo que había tocado fondo. Urgía un respiro, y llego en el momento oportuno, ya que después de su gira por Campeche (en donde rompió la seguidilla de series perdidas, aunque la serie quedó 1-1), y tras el Juego de Estrellas, el equipo comenzó a sorprender a propios y extraños, empezaron a ganar series, ganando 6 y empatando 2. En gira también las cosas empezaban a cambiar ya que en junio jugaron para .500 en patio ajeno. Parecía que no sólo estaban cerca de dejar el sótano sino que nos hacía soñar con el añorado playoff después de 3 temporadas consecutivas sin postemporada. Se notaba una evidente mejoría, junio fue un mes excepcional en donde su récord fue 15-8. Pero el gozo se fue al pozo después de la llamada súper gira (4 series consecutivas fuera de casa), pues perdieron 8 encuentros a cambio de 4 victorias. Lo sorprendente de esta gira fue que la única serie que ganaron, se la sacaron al líder de la Zona Sur, los Pericos de Puebla. Aunque matemáticamente aún aspiraban a cuando menos el juego por el cuarto boleto, las cosas se complicaron. Un dato que ayuda a entender la falta de bateo oportuno fue la llamada “Maldición de la Casa Llena” en donde desperdiciaron un sinfín de oportunidades de ganar juegos. En promedio una carrera por casa llena y en 5 ocasiones no anotaron, le salía baratísimo a los lanzadores contrarios cada vez que Leones congestionaba los senderos. Aunado a esto la gran cantidad de batazos para dobleplay.
La cosa ya se empezó a definir después que en su propia casa, Piratas y Tigres le arrebataron las series. Delfines hizo lo propio en su casa (lo rescatable en esta serie es que al fin Yucatán pudo ganar un juego esta temporada en territorio Carmelita). El único consuelo que nos queda ahora, es que el equipo no termine en el sótano de la Zona Sur. Quedan 3 juegos por disputarse y esperamos que cierren con garra la última serie en territorio de los Tigres de Quintana Roo.
Claro que nadie está a gusto, pero es normal este tipo de situaciones cuando se inicia un proyecto, lleva tiempo, paciencia y experiencia. No olvidemos que cuando tomó el equipo el Sr Gustavo Ricalde Durán (q.e.p.d) no fueron resultados rápidos, llevó su proceso, hasta culminar con un bicampeonato de la Zona Sur, un campeonato de Liga y subcampeonato respectivamente. Los hermanos Arellano ya habrán tomado nota de sus aciertos y desaciertos en su debut como dueños del club.
Como aficionado se agradece la labor de los Señores Arellano, que no han escatimado en recursos para hacer un equipo competitivo. Gracias también a los jugadores que sudaron la franela de una de las mejores aficiones de nuestro país; a los medios de comunicación que siempre nos mantuvieron al tanto de nuestro equipo, al gerente de medios Mario Serrano, por su oportuna y pronta crónica de cada juego y actividades del club. A la gente que trabaja dentro y fuera del terreno de juego, que muchos de ellos no se ven, pero están comprometidos con el equipo del deporte favorito de los yucatecos. Será una espera larga, pero con ansias de ver nuevamente en el diamante al equipo de nuestros amores: Leones de Yucatán. (Josué Mutul, Oaxaca de Juárez, Agosto 11 de 2014)
En el papel parecía un equipo de ensueño, de hecho muchos lo catalogaban como uno de los favoritos. Con un picheo abridor sólido, y con un bullpen que daba toda la confianza al abridor de mantener la ventaja y por ende el triunfo. El bateo se veía de miedo, pues además de las inclusiones de los refuerzos, ya se contaba con bats de poder como el de Roberto Saucedo y Fernando Valenzuela Jr. Además también lucía muy bien el cuerpo técnico del equipo, en donde había gente de mucha experiencia. En fin, se podía ver un equipo balanceado y con grandes posibilidades de no sólo pensar en que estarían en el playoff sino que estarían peleando por el campeonato de la liga. Ya estaban todos los ingredientes listos para un gran banquete, no obstante, algo saló ese suculento manjar que la afición esperaba. Fue una temporada sui géneris por los siguientes aspectos:
El inició fue ¡desastroso! nunca imaginamos ver a este “súper equipo” iniciar y estar por más de 100 días en el sótano de la Zona Sur. Al principio ni el bateo ni el pitcheo funcionaban, pero conforme pasaban los juegos parecía no poder conjuntarse nada, pues cuando el picheo lucía el bateo no más no se daba, cuando el bateo despertaba el picheo se caía, y cuando el pitcheo y el bateo se podían conjuntar, no faltaban los errores defensivos. Parecía que nada le salía a este equipo que comenzó a caer en la desesperación. Empezaban a fallar a la hora decisiva, prueba de ello es la gran cantidad de juegos que perdieron por diferencia de 2 o una mísera carrera.
Tras la salida de Matías Carrillo, después de una gira desastrosa por Saltillo y Aguascalientes (ya no dirigió en esa segunda serie), regresaban al Kukulcán con nuevo mánager. Parecía que daban signos de recuperación, tras barrer a los Diablos Rojos del México y ganar la serie a los Toros de Tijuana parecía que todo iba en plena mejoría, no obstante después de esas extraordinarias series en casa los Leones volvieron a las andadas en su gira por Puebla y Oaxaca (no pudieron ganar ningún juego en territorio Zapoteca), fue un balde de agua fría para la afición, aunque aún teníamos la firme esperanza que había tiempo suficiente para que el equipo comenzara a enderezar el camino. Sin embargo, el equipo seguía de capa caída, pues fueron barridos por Delfines y Tigres respectivamente, 3 barridas consecutivas, ya hablaba de un equipo que había tocado fondo. Urgía un respiro, y llego en el momento oportuno, ya que después de su gira por Campeche (en donde rompió la seguidilla de series perdidas, aunque la serie quedó 1-1), y tras el Juego de Estrellas, el equipo comenzó a sorprender a propios y extraños, empezaron a ganar series, ganando 6 y empatando 2. En gira también las cosas empezaban a cambiar ya que en junio jugaron para .500 en patio ajeno. Parecía que no sólo estaban cerca de dejar el sótano sino que nos hacía soñar con el añorado playoff después de 3 temporadas consecutivas sin postemporada. Se notaba una evidente mejoría, junio fue un mes excepcional en donde su récord fue 15-8. Pero el gozo se fue al pozo después de la llamada súper gira (4 series consecutivas fuera de casa), pues perdieron 8 encuentros a cambio de 4 victorias. Lo sorprendente de esta gira fue que la única serie que ganaron, se la sacaron al líder de la Zona Sur, los Pericos de Puebla. Aunque matemáticamente aún aspiraban a cuando menos el juego por el cuarto boleto, las cosas se complicaron. Un dato que ayuda a entender la falta de bateo oportuno fue la llamada “Maldición de la Casa Llena” en donde desperdiciaron un sinfín de oportunidades de ganar juegos. En promedio una carrera por casa llena y en 5 ocasiones no anotaron, le salía baratísimo a los lanzadores contrarios cada vez que Leones congestionaba los senderos. Aunado a esto la gran cantidad de batazos para dobleplay.
La cosa ya se empezó a definir después que en su propia casa, Piratas y Tigres le arrebataron las series. Delfines hizo lo propio en su casa (lo rescatable en esta serie es que al fin Yucatán pudo ganar un juego esta temporada en territorio Carmelita). El único consuelo que nos queda ahora, es que el equipo no termine en el sótano de la Zona Sur. Quedan 3 juegos por disputarse y esperamos que cierren con garra la última serie en territorio de los Tigres de Quintana Roo.
Como aficionado se agradece la labor de los Señores Arellano, que no han escatimado en recursos para hacer un equipo competitivo. Gracias también a los jugadores que sudaron la franela de una de las mejores aficiones de nuestro país; a los medios de comunicación que siempre nos mantuvieron al tanto de nuestro equipo, al gerente de medios Mario Serrano, por su oportuna y pronta crónica de cada juego y actividades del club. A la gente que trabaja dentro y fuera del terreno de juego, que muchos de ellos no se ven, pero están comprometidos con el equipo del deporte favorito de los yucatecos. Será una espera larga, pero con ansias de ver nuevamente en el diamante al equipo de nuestros amores: Leones de Yucatán. (Josué Mutul, Oaxaca de Juárez, Agosto 11 de 2014)
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