lunes, 22 de septiembre de 2008

ADIOS YANKEE STADIUM CON TODOS MENOS UNO

.
Por Russell Gutiérrez
.
Se fue la casa de los Yankees, una de las sedes deportivas más importantes más allá de las Grandes Ligas, más allá de los Estados Unidos. Un templo. Fue emocionante ver el adiós de un estadio mítico. Y los Yankees, una de las organizaciones más emblemáticas del deporte, despidió a la que fue su casa por 85 años de la única forma que lo podían hacer, con un triunfo.
.
Bien dicen que Ruth, el más grande de todos los tiempos, construyó esta casa a base de homeruns y creo que por eso los cañonazos tenían que ser parte del triunfo de despedida. Hubo uno de tres carreras de Johnny Damon, quien cueriosamente como el Bambino llegó a los Yankees proveniente de sus rivales más odiados, los Medias Rojas de Boston. El otro palo fue de un latino, de José Molina, de dos carreras más. este fue el batazo ganador. Así tenía que ser porque los nuestros le han dado también lustre al gran equipo de Nueva York. Y en serio que los latinos estuvieron presentes, Molina tuvo el honor de pegar el último cuadrangular en la casa yankee y el partido terminó con Mariano Rivera en la lomita para sentenciar el 7×3 sobre los Orioles. Tenía que ser el panameño, cuyo nombre es parte de la lista de los más grandes.
.
Previo al juego desfilaron con emotividad sin igual super estrellas de ayer y hoy. Una de las ovaciones más sonadas, quizá más incluso mayor que entregada a Yogui Berra y Reggie Jackson, fue la que recibió Bernie Williams. Otro latino. Fue como una reconciliación ya que el boricua salió del club en medio de la tormenta.
.
Al final las palabras del capitán Derek Jeter a la multitud estremecieron. Habló como el líder que es, otro histórico del nivel de Gehrig, DiMaggio, Ford, Mattingly, Dickey, Mantle, Maris… y otros, muchos otros. Vaya momento en una noche difícil de olvidar. Y es que muchos parques se han ido y otros se irán pero este es especial. En la mayoría de los otros casos siempre se habla más de la nueva maravilla que vendrá a sustituir al campo que dice adiós. Con Yankee Stadium fue diferente. Muy diferente.
.
Obviamente lo ideal hubiera sido despedirlo con un triunfo en la Serie Mundial. Hubiera sido un cuento de hadas. Sin embargo creo que hasta la mala temporada yanqui ayudó pues la atención se centró más en este acontecmiento. Con los Yankees sin opción a calificar ya se sabía que este domingo sería el último juego en el campo del Bronx. Si el adiós hubiera llegado en postemporada quizá el último partido podía pasar de largo en caso de que los bombarderos fueran eliminados fuera de él.
.
En la noche del adiós estuvieron casi todos los grandes que pudieron estar, las leyendas de una de las más grandes organizaciones de deporte. Pero faltó uno. En Los Angeles, en la costa oeste a kilómetros de diatancia, Joe Torre dirigió horas antes a los Dodgers, otro de los rivales odiados de Nueva York. Cosas de la vida. El hombre que junto con Casey Stangel puede ubicarse en la élite entre los mánagers yanquis no estuvo. Al finalizar la temporada pasada decidieron que el equipo le había quedado grande. Por eso hoy estaba lejos. Lejos del bronx Torre estaba trabajando. Estaba buscando un paso más rumbo a los play offs. Esos que los Yankees sólo verán por TV.
.
Escríbanme a temaspeloteros@gmail.com.
.

No hay comentarios:

Archivo del blog