Por Gonzalo Alvarado
* Comentarista de la cadena Telesur de Campeche,
conductor del programa La Esquina Caliente.
La práctica del deporte se ha transformado en una profesión para muchos atletas que se han convertido así en trabajadores… aunque en algunos deportes se les paga como si fueran dueños.
Sin embargo, no es la cantidad de dinero que reciben estos atletas la única diferencia con el resto de la clase trabajadora. Mientras la inmensa mayoría de los asalariados anhela la fecha del retiro para poder “disfrutar” de su tiempo, los atletas intentan de todas las maneras posibles extender sus carreras, aún más allá de la lógica y las órdenes del cuerpo. En el deporte esto no es exclusivo de los que ganan millones, también pasa con los que no cobran y hasta con los que pagan por jugar su deporte preferido.
Identificar el momento justo para el retiro debe ser una de las decisiones más difíciles para cualquier competidor. Los abucheos, la burla del público y la vergüenza de ser vencido por rivales considerados de menos talento son posiblemente los mayores riesgos para el atleta. Aún así es dura la decisión pues requiere aceptar que aunque uno quiere y el cerebro ordena, el cuerpo ya no responde. Sucede inlcuso en deportes como el boxeo en los que la vida misma está en juego.
ROBERTO ALOMAR
Si piensa que todo lo anterior es por alguien especial ¡acertó! Es para hacer refer
encia a lo que en su momento fue el inexplicable y sorpresivo retiro de Roberto Alomar, quien para mi fue el mejor jugador en la historia del béisbol. Pareceré exagerado pero para mi lo fue y lo seguirá siendo.Alomar siempre ha sido un tipo orgulloso y reservado. No sé sus preferencias políticas, qué religión profesa o cuál es su música preferida. Aparte de relaciones con la tenista Mary Pierce y la merenguera Giselle, Roberto nunca ha sido “fuente” para programas o revistas de chismes. No se trata de alabar o criticar ese comportamiento, simplemente es para describirlo. Roberto es un hombre serio, callado y reservado que se dedicó por entero a la práctica del béisbol hasta acercarse a la perfección como ningún segunda base lo había hecho.
ANTECEDENTES FAMILIARES
ANÉCDOTA
A aquella Serie del Caribe en San Juan asistieron directivos de los Azulejos de Toronto para tratar de convencer a Roberto de que jugara “más suave”, obviamente cuidando la inversión que habían hecho en ese pelotero excepcional. La razón del viaje fue una foto del juego inaugural, publicada internacionalmente, en la que Alomar aparecía deslizándose de cabeza. Su mano extendida tocaba la base a pulgadas de los zapatos del jugador defensivo que caía.
La respuesta a tal petición de sus patrones refleja a Roberto Alomar. Se asegura que con suavidad, pero con firmeza, Roberto contestó que en su casa había aprendido a jugar el béisbol de una sola manera y así lo haría, lo mismo con Toronto que en la Serie del Caribe.
CARRERA EN LIGAS MAYORES
Roberto firmó para los Padres de San Diego, donde militaba su hermano Santos, apenas cumplió 17 años. Eran tiempos felices cuando los boricuas no pasaban por el draft” de talento y podían decidir con quien firmar.
Hizo su debut en las Mayores con los Padres en 1988 y de inmediato se
adueñó de la defensa diaria de la segunda base. Sin embargo, se convirtió en estelar con los Azulejos de Toronto a donde llegó junto con Joe Carter en 1991 como parte de un polémico cambio por el primera base Fred McGriff y el campo corto dominicano Tony Fernández.
El año de su llegada a Toronto ganó el primero de los 10 Guantes de Oros que obtuvo en su carrera.
Fue con los Azulejos con los que llegó a la Serie Mundial y saboreó las mieles de ganar dos títulos consecutivos de la Serie Mundial en 1992 y 1993. Después de Toronto, Roberto Alomar jugó para los Orioles de Baltimore (1996-98), Indios de Cleveland (2000-01), Mets de Nueva York (2002-03), Medias Blancas de Chicago (03-04) y Diamondbacks de Arizona (2004).
Hizo su debut en las Mayores con los Padres en 1988 y de inmediato se
adueñó de la defensa diaria de la segunda base. Sin embargo, se convirtió en estelar con los Azulejos de Toronto a donde llegó junto con Joe Carter en 1991 como parte de un polémico cambio por el primera base Fred McGriff y el campo corto dominicano Tony Fernández.El año de su llegada a Toronto ganó el primero de los 10 Guantes de Oros que obtuvo en su carrera.
Fue con los Azulejos con los que llegó a la Serie Mundial y saboreó las mieles de ganar dos títulos consecutivos de la Serie Mundial en 1992 y 1993. Después de Toronto, Roberto Alomar jugó para los Orioles de Baltimore (1996-98), Indios de Cleveland (2000-01), Mets de Nueva York (2002-03), Medias Blancas de Chicago (03-04) y Diamondbacks de Arizona (2004).
ESTADISTICAS
Alomar ju
gó 17 temporadas, promedió .300 al bat, aunque los años 2002, 2003 y 2004 fueron poco menos que un desastre ofensivo. Algo inexplicable le sucedió luego de que en 2001 bateó .336 con 20 homeruns, 100 carreras producidas, 12 triples y 34 dobles. Algunos le achacaron al “síndrome de los Mets” que supuestamente afecta a todos los peloteros estelares que llegan a ese equipo.Él nunca dijo si algo distinto le había sucedido pero definitivamente de ahí en adelante bajó su nivel. El problema fue que la caída no sólo fue con el bat sino que además pareció perder alcance a la defensiva.
EL MEJOR DE SU GENERACIÓN
En el campo Roberto siempre fue una maravilla. Muchos aseguran que ha sido el mejor de la historia de las Mayores en su posición. Como las comparaciones siempre son subjetivas, especialmente si se comparan épocas diferentes, basta reconocer que Alomar fue el segunda base que dominó en su generación. No sólo por sus diez Guantes de Oro sino de todas las cosas que hacía en el campo y que no registran las estadísticas.
Por ejemplo, reafirmando su forma de jugar a la antigua aun al final de su carrera, si había corredor en base después de cada lanzamiento Roberto siempre se movía detrás del lanzador por si acaso la pelota se escapaba en la devolución del receptor. Pocos lo hacen, menos con la pizarra de un solo lado. Roberto lo hacía siempre.
Roberto, quien bateaba a la derecha y a la zurda, fue siempre peligroso.
Como primero o segundo en la alineación se especializó en enviar la pelota “detrás” de los corredores. Se ponchaba poco, especialmente con gente en base. Además Alomar mostró capacidad para batear con fuerza. Tres campañas con 20 o más cuadrangulares son excelentes para un abridor o un segundo bat. En 1999 empujó 120 carreras, pegó 24 homeruns y 40 dobles para Cleveland. Además, aunque no era un corredor extremadamente veloz fue un gran robador de bases. Logró 474 estafas en su carrera.CON LA FRENTE EN ALTO
Orgulloso como es, Roberto no aceptó jugar más tiempo por debajo
de lo que acostumbraba. En vez de quedarse callado y “robarse” el sueldo después de cometer un error en la primera entrada de un partido de exhibición vistiendo el uniforme de Tampa Bay decidió, a los 37 años, decir NO MÁS. Con la misma gallardía que siempre jugó salió de partido y al día siguiente anunció su retiro.
Sirva esto como un particular homenaje para el hombre que fue un ejemplo de entrega, amor a su equipo, pasión por un deporte y, en lo particular, parte esencial de mi admiración por lo majestuoso del béisbol.
Orgulloso como es, Roberto no aceptó jugar más tiempo por debajo
de lo que acostumbraba. En vez de quedarse callado y “robarse” el sueldo después de cometer un error en la primera entrada de un partido de exhibición vistiendo el uniforme de Tampa Bay decidió, a los 37 años, decir NO MÁS. Con la misma gallardía que siempre jugó salió de partido y al día siguiente anunció su retiro.Sirva esto como un particular homenaje para el hombre que fue un ejemplo de entrega, amor a su equipo, pasión por un deporte y, en lo particular, parte esencial de mi admiración por lo majestuoso del béisbol.
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