Russell Gutiérrez
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Los Leones de Yucatán entran en una nueva etapa. Los hermanos mazatlecos Juan José y Erick Arellano Hernández fueron aprobados por unanimidad como nuevos propietarios de las fieras. Sangre joven, mucha pasión por nuestro deporte aunque seguramente un enfoque diferente. Si el futuro será mejor o peor no lo sabemos, es algo que corresponderá revelar al padre Cronos. Lo que sí creo es que será diferente. Vendrán cambios. Y cuando los cambios son para bien podemos hablar de evolución.
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Los Arellano vienen por todo. Y eso es bueno, así debe ser. Malo sería que no. Pero todos los demás equipos quieren lo mismo. Así que habrá que retomar las piezas y ubicarlas de la forma más conveniente. Sacarles el mejor provecho. Erick Arellano fue claro al decir que quieren un club competitivo. Remarcó que aunque hay ídolos muy queridos hoy día no hay inamovibles. Ninguno. Reconoció que se necesitan movimientos porque deportivamente las fieras han quedado a deber en los últimos años. Hay deseos de regresar a lo alto de standing, al protagonismo que se tuvo.
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Vienen cambios. Acabamos de dejar atrás una de las etapas más brillantes de esta querida organización, la era de un visionario, un apasionado: Gustavo Ricalde Durán. Atrás queda su legado, su lucha por el desarrollo del talento joven, su construcción de un título y su paso serio por cuatro finales seguidas de la Zona Sur. Atrás deja honda huella y una estructura de trabajo que le redituó finanzas sanas, de esas de las que muy pocos clubes pueden presumir, más aún si destacamos que en nuestra tierra el soporte gubernamental ha sido mínimo en comparación con otras entidades. Fue un gran trabajo. Pero Dios llamó a "Don Gus" antes de lo previsto... nunca lo olvidaremos. Su hijo Gustavo Jr, Gustavo Ricalde Puerto, tiene otras pasiones. Esta no era la suya. Aún así se mantuvo al frente varios años respetando los deseos de su padre. Al final decidió buscar quién lo relevara. Muchos hubieran deseado que fuera un "yuca". No se dio. No hubo gallo. Ni hablar. Es tiempo de noviazgo, de que la afición y la nueva directiva hagan click. Que se conozcan, que se muestren como son, que hagan equipo, que se apoyen. Se necesitan mutuamente. Obvio que en el camino habrá sus momentos ácidos, pero la vida es así. No es cuestión de qué chicharrones truenan más. Es cuestión de equipo, de unión.
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Vienen cambios. Quizá muchos. Esperemos que al final sean para evolucionar. Lo deseamos. Gracias a todos los que fueron y gracias a todos los que son parte de esta pasión llamada Leones de Yucatán. Para terminar, debo decir que mucho nos hubiera gustado que Gustavo Ricalde Puerto hubiera venido a Cancún a despedirse de la LMB, a cerrar con su presencia esta etapa que queda para la historia. La trayectoria de su padre lo merecía. Sus razones habrá tenido para no acudir a la cita. A las familias Ricalde Durán y Ricalde Puerto la afición les debe muchos momentos de emoción infinita. Gracias.
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Para los nuevos dueños nuestro mejor deseo. Que el éxito los acompañe. Esperamos que trabajen muy duro para ello. El trabajo, el conocimiento, el aprendizaje y la pasión son ingredientes claves del éxito. Inicia una nueva etapa. Muchos juegos hay por delante, triunfos llenos de emoción y también derrotas dolorosas. El juego de pelota, y la vida, son así. Hay que disfrutarlos. Nosotros, como siempre, aquí estaremos para resaltar los aciertos pero también para señalar los errores, siempre de forma constructiva. Hay que hacer equipo. Todos. Cada uno desde nuestra respectiva trinchera amamos el béisbol y especialmente queremos a los Leones de Yucatán. Playball.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
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